INTERVENCIÓN DE ALBERTO L. BALLESTEROS EN IES MARTIRICOS
5 SESIONES SOBRE ÉTICA
DIAPOSITIVAS:
https://drive.google.com/file/d/1fV4vEvuXeIEUDEaWemcp2s65_3Wd93Tw/view?usp=sharing
CANCIONES:
Duquende:
Rafael Lechowski:
VÍDEOS:
La vida secreta de los niños:
Los monos y la envidia:
Respuestas anónimas a las preguntas de las sesiones:
1ª Sesión
2ª Sesión
3ª Sesión
Fragmento del Diario de Prácticas del martes, 9 de mayo de 2023 de Alberto L. Ballesteros:
[...] He escrito en la pizarra diferentes llamadas telefónicas que llegan a la central del 112 en Málaga: Anciano de 80 años con hemorragia interna, Adulto con ictus, Bebé de tres días que no ha expulsado el meconio, brote psicótico en chico de 17 años, incendio con dos familias de heridos, accidente de coche con siete heridos, niña de 14 años que se está desangrando y joven con dolor fuerte de barriga. Durante veinte minutos hemos tenido un extenso debate de cuál debería ser el orden de preferencia de nuestro hipotético hospital en caso de tener recursos escasos, por ejemplo, sólo dos ambulancias. (Casos similares a este han sucedido durante la última pandemia, siendo los recursos escasos los respiradores artificiales). Han debatido largo y tendido. He tratado de dejar claro que lo que importa de los argumentos es que no sean específicos de este caso, sino que que partan de criterios abstractos aplicables otros días, con otras llamadas distintas. El primero de ellos ha sido el de elegir primero a quienes más aporten al país, otros fueron salvar las vidas más jóvenes, salvar a los que menos ayuda necesiten al final y al revés. Ha costado mucho decidir. Sólo hemos sido capaces de acordar los tres primeros casos a los que salvaríamos de forma preferente. La canción que suena por los altavoces indica que el fin de la clase ha llegado. Aprovecho para explicarles que, desgraciadamente, las personas que no hemos decidido socorrer (ya que no teníamos claro los criterios de preferencia) han muerto por nuestra excesiva reflexión. Les invito a pensar que la vida está llena de posibilidades y que hay que reflexionar y deliberar, pero que la bioética no pretende acertar, la bioética se arriesga a equivocarse, y la ética también, porque lo importante es decidir, no quedarnos en la indecisión. Hemos de decidir el acto mismo de decidir, con todas sus consecuencias. Termina la clase [...]
Palabras de despedida y agradecimiento:
Ha sido todo un reto y una experiencia gratificante pasar por el IES Martiricos y, especialmente, intervenir varios días en la clase de Bachillerato. Creo que tras haberos conocido un poco más, sí puedo decir que en esta clase hay potencial y vais a conseguir mucho en la vida. Me habéis sorprendido enormemente con las anónimas respuestas a las preguntas. Hay alguna que otra que me ha emocionado, sobretodo, las referidas a la felicidad, por su profundidad y belleza. Estos últimos meses he aprendido que hablar a un aula debe hacerse de un modo distinto. He de cuidar las palabras que uso, he de estar atento a los oyentes y captar, a veces con simples miradas, si estamos todos a una o no. Lo he hecho lo mejor que he podido y espero mejorar. Tras cinco años dedicando mi tiempo libre a las artes escénicas y el teatro, por primera vez he sentido miedo escénico. Sentía que no era capaz de explicar, que no entendían las dichosas palabras complejas que estudié en el grado de Filosofía y que ahora debía adaptar... Como digo, todo un reto. Y el mayor de ellos fue decidir enfrentarme a un aula que, según algunos, es muy callada y le cuesta colaborar. Este último, puedo decir, ha sido un reto superado. Quizás, aunque no habléis mucho, lo importante es que sabéis escuchar. En una conversación, en sociedad, escuchar es la única manera de colaborar con el dilema del prisionero del entendernos, pues lo que queremos siempre es hablar y que nos escuchen, pero así nadie se escucharía.
Finalmente, deciros que puede que jamás encontremos la Verdad, pero ¿merece la pena seguir buscándola? Al final, el humano no puede hacer otra cosa que buscarla.
Ánimo con todo, un abrazo fuerte y PAZ,
Alberto L. Ballesteros.


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